el infierno tan temido
(...) El Gran Kan estaba hojeando ya en su atlas los mapas de las ciudades que amenazan en las pesadillas y en las maldiciones: Enoch, Babilonia, Yahoo, Butua, Brave New World.
Dice:
--Todo es inútil si el último fondeadero no puede ser sino la entrada infernal, y allí en el fondo es donde, en una espiral cada vez más estrecha, nos sorbe la corriente.
Y Polo:
--El infierno de los vivos no es algo que será; hay uno, es aquel que existe ya aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Dos maneras hay de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de no verlo más. La segunda es peligrosa y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar, y darle espacio.
LAS CIUDADES INVISIBLES, Italo Calvino
arte, no medios
Corrigiendo su posición inicial –consistente en resolver la situación del arte actual en términos de la estetización de la existencia-, Vattimo manifestará de manera explícita la necesidad de mantener el arte-arte (lo que las obras artísticas tienen de más auténtico) como lugar donde afloran “las raíces compartidas”. Es éste su modo franco de reconocer que no se debe dejar todo el poder en manos de los medios de comunicación de masas.
Elena OLIVERAS, Estética - La cuestión del arte. Ariel Filosofía, Bs. As., 2006. (pp. 333)
la propiedad compartida
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